Los datos estructurados son un bloque de código que traduce tu página a un formato que la máquina no puede malinterpretar: esto es una empresa, esto un servicio, esto un precio, esta persona es la autora. Se escribe en JSON-LD y no altera nada de lo que ve el visitante.
Cuando el buscador tenía que elegir entre diez enlaces, el marcado servía sobre todo para ganar estrellas, precios o preguntas desplegables en el resultado. Ahora que un modelo redacta la respuesta, ese mismo marcado es la vía más limpia para que entienda de quién es la información que va a repetir. Sin él, tiene que deducirlo del texto y a veces se equivoca de sujeto.
Experiencia, especialización, autoridad y confianza no se declaran, se demuestran. Y se demuestran con elementos concretos que o están en el sitio o no están:
Revisamos que todo eso exista y, además, que esté marcado para que la máquina lo lea sin ambigüedad.
No, y conviene decirlo claro. No es un factor de posicionamiento directo. Lo que hace es que tu resultado se muestre mejor, que aumente la probabilidad de clic y que un modelo pueda atribuirte correctamente lo que citó. Marcar una página mala no la convierte en buena.
Que se penaliza. Declarar valoraciones que no existen, precios que no son reales o preguntas frecuentes que no aparecen en la página son motivo de acción manual por parte de Google. El marcado tiene que describir exactamente lo que hay en la página, ni más ni menos.
¿Hay que revisarlo cada cierto tiempo? Sí. Schema.org y las guías de Google cambian, y un marcado que hoy es válido puede quedar obsoleto.
¿Sirve de algo si mi sitio es pequeño? Sirve especialmente. Un negocio pequeño y bien marcado se entiende mejor que uno grande y confuso.
¿Cómo se comprueba que está bien? Con la prueba de resultados enriquecidos de Google y el validador de Schema.org, antes y después de publicar.
Este trabajo es la base sobre la que se apoya la redacción SEO para inteligencia artificial.
Escrito por Roger Ruiz, consultor SEO con más de 10 años posicionando empresas en Panamá.